Fue una bendición ver a 41 niños pasando unos buenos días juntos. Se les pudo hablar de forma muy sencilla y a la vez muy clara y profunda del Evangelio y escucharon muy atentamente. Estuvimos viviendo una gran aventura junto a Pablo y sus viajes misioneros. Nuestra oración es que todos estos niños vivan su propia gran aventura junto al Señor